Asombro

El asombro vive agazapado en los lugares más recónditos de nuestra vida
cotidiana, camuflado detrás de lo que creemos conocer de una vez y para
siempre, esos saberes permanentes que nos permiten transitar el día a día.
Por eso su naturaleza es estar en alerta permanente, para aparecer, vigoroso,
cuando tiene que movilizarnos frente a lo desconocido. El asombro se hace
piel, ojos y oídos de inmediato cuando se nos ofrece una visión nueva, frente
a un descubrimiento o a una aparición que altera de repente nuestro estado
emocional e intelectual y cuestiona nuestra lógica. A veces se convierte en
desconcierto y nos paraliza, cuando un acontecimiento amenaza con
transformar por completo y para siempre nuestro mundo y con quitarnos la
libertad de acción. Pero, casi siempre, el asombro nos libera de la repetición
infinita de lo que ya hemos visto pasar, una vez más, ante nuestros ojos.

No siempre nos interesa comprender las causas de nuestro asombro. A veces
querríamos descansar nosotros en él, engolosinados frente a un estado de
magia, de hallazgo maravilloso y provocador, probablemente también efímero.
Así ocurre en el encuentro con el arte, que nos hace partícipes del estado de
asombro que experimentan los artistas cuando observan la realidad. Con la
seguridad, entonces, de que el asombro siempre está ahí y de que aún queda
mucho por descubrir, muchos giros inesperados capaces de despertar nuestra
voluntad y nuestros deseos, el Museo Moderno reúne durante las siguientes
semanas el trabajo de artistas que nos encienden y despabilan. Conmovedoras
o extrañas, sus miradas y sus obras renuevan nuestro vínculo con aquello que
nos rodea, porque nos lo muestra bajo una luz nueva, la de su propio
deslumbramiento.

Perla Benveniste, Espacios inhabitables, 1970/2011, caja cinética de tubos con agua,
luz y sonido y performance, 180 x 150 x 250 cm
Eduardo Rodríguez, Nunca te bañarás dos veces en el mismo río, 2013, acrílico, acetato
metalizado y movimiento, 200 x 53 x 53 cm
Obras donadas por los artistas al Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
en diciembre de 2020.

Eduardo Rodríguez
Juan Sorrentino Untitled

A lo largo de su trayectoria artística, Juan Sorrentino ha buscado descubrir las distintas
formas en que se expresan los materiales más corrientes: la madera, el polvo y la chapa
metálica, entre otros, pueden ser los elementos germinales de sus trabajos.
En ellos, oscilando entre la performance y la escultura, deja en evidencia la potencia
estética de las texturas, los sonidos y las formas naturales.
En el presente video, el artista se desplaza cargando un lienzo en blanco más grande
que su propio cuerpo y se sirve de las sombras que proyectan las ramas del bosque
para crear dibujos efímeros sobre la tela. Así, el artista se convierte en un simple sostén
y la naturaleza en el agente creativo que puede brindar, por sorpresa, instantes artísticos
de gran sensibilidad y lirismo. Si bien en sus obras más recientes Sorrentino busca
extremar las capacidades sonoras o de resistencia de ciertos materiales, en la pieza
Untitled (2015) subraya la suavidad y la calma que se vislumbra en la naturaleza, lo que
funciona como un señalamiento artístico de un hecho tan simple como bello.

 Oracle Sebastián Díaz Morales

La obra de Sebastián Díaz Morales hace uso de cada una de las herramientas del video
y del lenguaje audiovisual. Estimulado por la capacidad documental y potencialmente
imaginativa de esa materialidad artística, Díaz Morales busca las zonas de contacto
entre ambas esferas. Por un lado, insiste en destacar la fuente real de los sitios, objetos
y personas que participan en sus obras, pero al mismo tiempo busca los intersticios en
los que esa misma realidad se tuerce hacia lo asombroso y lo incomprensible.

En Oracle (2007) reúne una gran cantidad de registros ocasionales de circunstancias
extraordinarias ocurridas en distintas ciudades del mundo, con la inocencia de un
observador aficionado. La heterogeneidad de los fragmentos y su carácter indescifrable
así como la repetición y el ritmo del montaje se presentan con la temperatura enigmática
de los oráculos de la Antigüedad que abrían metáforas anticipatorias.
En la libre asociación a la que invita, la obra de Díaz Morales despliega un abanico de
pistas posibles para encontrarle un sentido íntimo al exceso de mundos  a los que nos
enfrenta.

Obras del Patrimonio del Museo Moderno

Tatiana Parcero
(Ciudad de México, 1967)
Sin título, de la serie “Nuevo Mundo Nº 2”, 1999
20,30 × 30,20 cm
Acetato y fotografía color pintada a mano

Tatiana Parcero

 
 

La producción de Tatiana Parcero explora conceptos como los de identidad,
memoria, territorio y tiempo. En esta obra, la piel se convierte en un gran
mapa-tatuaje en el que se mezclan códices prehispánicos, cartografías
e ilustraciones anatómicas que componen una suerte de emblema del paradigma
cultural latinoamericano: la convivencia de variados orígenes culturales y naturales,
juntos o en oposición.

Para diferentes culturas de nuestro planeta, los días próximos al 21 de diciembre,
el solsticio de invierno y la noche más larga del año para los habitantes del
hemisferio norte y el comienzo del verano en el hemisferio sur, han sido siempre
fechas de festejos y rituales, que en muchos casos alcanzan su clímax el día 25.
Para algunas culturas, indicaban una renovación profunda del ciclo de la vida, como
sucedía con las fiestas del Kapak Raymy, celebradas en las regiones andinas, o las
Panquetzaliztli de los aztecas, que homenajeaban el nacimiento de Huitzilopochtli.
En Roma, durante las saturnalias, los festejos llegaban a generar cierto caos en el
orden social normalizado. Más tarde fueron despaganizadas por la oficialización
del cristianismo en el imperio y la fecha del 25 quedó instaurada como el natalicio
de Jesús. Estas celebraciones estaban dedicadas a deidades asociadas a la luz
en todo el mundo, coincidentes, este año, con el mayor acercamiento en el siglo
de dos grandes planetas de nuestro sistema solar: Júpiter y Saturno. Esperemos
que con el 2021 se despejen las tinieblas.

Triana Leborans
Brillo, 2019
Video monocanal
1’ 08”

Interesada en situaciones y acciones que exaltan la sensibilidad, Triana Leborans
se detiene en imágenes que se manifiestan en mínimas fracciones de segundo,
como ciertos reflejos o destellos de luz que aparecen fugaces durante la noche,
para penetrar en ellas y explorarlas en un tiempo distinto, detenido o ralentizado.
De este modo, recupera desde esa invisibilidad original un universo visual
deslumbrante, difícil de ser apreciado de otro modo en objetos o superficies de
apariencia banal y que captamos en momentos muy breves, más aún cuando
estamos en movimiento permanente. Brillo es un claro ejemplo de este ejercicio
que se propone ampliar la realidad de esas pequeñas cosas. Con un recurso de
una sencillez sorprendente, como regular el brillo de una fotografía digital,
descubre un universo de luces sobre una botella de plástico que revela todo lo que
puede verse y transformarse si nos detenemos un momento y fijamos en ella la
mirada.

Jorge Macchi
Caja de música, 2003-04

La obra de Jorge Macchi nos hace partícipes, una y otra vez, de la manifestación
de mundos paralelos en situaciones de sintonía asombrosa. Sus obras son la
plataforma ‒o el espacio-tiempo‒ que hace visible la confluencia de diversos
órdenes, ajenos entre sí, con una precisión mágica capaz de abrir una nueva vía
de sentido que activa sin contradicciones algo emocionalmente verdadero, la verdad
como pura sensación. Cuando esto ocurre, sus videos tienen la particularidad de
funcionar como eventos: verlos es asistir a la manifestación de una fenomenología
particular. Este acontecimiento sucede exclusivamente por los modos en que se
vinculan su forma ‒el plano rectangular en el que se ordena la imagen, ya sea de
los carriles de una avenida o de los créditos de una película‒, el movimiento
capturado ‒el tiempo en que fluyen los órdenes paralelos dentro de esos márgenes‒
y el sonido o la música, que entran en diálogo directo con nuestra conciencia, para
la cual, en ese momento, lo onírico acontece en un momento de vigilia. Como parte
del programa digital dedicado al asombro, el Museo Moderno comparte Caja de
música
(2003-04), Fim de film (realizado en colaboración con el músico Edgardo
Rudnitzky, en 2007) y La Balada de Matsuyama (2010), tres de sus más
reconocidos videos, que funcionan como campos fértiles para las apariciones
y nos invitan a asistir, por un instante, a otra realidad.

  
  

Jorge Macchi
Caja de música, 2003-04
Video color, sonido stereo, 01’ 10”
Jorge Macchi y Edgardo Rudnitzky
Fin de film, 2007

Jorge Macchi y Edgardo Rudnitzky
Fin de film, 2007
Video color, sonido stereo, 5’ 15”
Jorge Macchi
La Balada de Matsuyama, 2010

Jorge Macchi
La Balada de Matsuyama, 2010
Video color, sonido stereo, 06’ 45”
Pablo La Padula

Pablo Lapadula entiende el arte y la ciencia como dos estrategias con lógicas
diferentes pero complementarias, sobre todo ante la posibilidad de potenciarse
mutuamente a la hora de indagar sobre las relaciones que establecemos con la
naturaleza.
En este video, producido especialmente para el Museo Moderno, Lapadula
aborda el asombro por el mundo natural no necesariamente desde un único
momento signado por la inmediatez, sino como un ciclo vivencial que se
prolonga a través de distintos espacios y disciplinas.
A partir de la biblioteca, donde los relatos y las representaciones de ciencia
y arte entrecruzan sus sensibilidades, el artista inicia una búsqueda de lo salvaje.
Las narraciones de los viajes de exploración y las imágenes de pintores viajeros
y de naturalistas desatan la imaginación y el anhelo por lo asombroso. Luego,
vendrá un primer encuentro físico con la naturaleza, donde todo es más informe
que racional: una experiencia que tiene al cuerpo como la herramienta de
documentación más idónea: sobre el cual la sensualidad de las formas naturales
comienza a imprimarse. Y, al volver al taller, articula experiencia, conocimiento
y raciocinio frente a ese mundo natural desde una plataforma personal y subjetiva.
Se construye así un diálogo con lo diferente –que ya está abierto al cambio– y lo
múltiple, para lograr, entre otras cosas, transmitir nuestro asombro. Con el mapa
artístico trazado, se vuelve a lo salvaje desde un modelo de mundo construido,
para así recomenzar el ciclo desde una posición nueva.

Palabras sentidas

¿Cómo se nombra una obra de arte?
A través de los títulos, los artistas ofrecen claves para comprender sus obras
de arte. Pueden ser irónicos, narrativos, poéticos o explicativos. A veces,
conocer el título de una obra puede cambiar lo que pensamos sobre ella.
En 1962, Emilio Renart compuso esta obra con un lienzo que se cuelga de la
pared y una estructura metálica hecha de aluminio, tul, aserrín y resina que
emerge de la pintura. En aquel entonces, mucha gente consideró que esa
y otras piezas similares del artista eran “monstruos”. En algunas visitas
guiadas, chicos de varias escuelas le pusieron nombres como “escultura
viva”, “gallina galáctica” o “submarino cósmico”. Renart le puso Bio-Cosmos nº1.
¿Cómo le pondrías vos?

Emilio Renart, Bio-Cosmos nº1, 1962, estructura metálica, aluminio, lienzo,
pintura, cola vinílica, tul, aserrín, resina poliéster, 230 × 300 × 90 cm.
Adquisición 1968. Museo de Arte Moderno de Buenos Aires

Bio-Cosmos n1
Sentidos múltiples
Diálogos entre arte, arquitectura y educación

El Museo de Arte Moderno, en articulación con el estudio de arquitectura Azcuy,
presenta el primer capítulo de Sentidos múltiples: arte espacio y educación. Una
miniserie audiovisual de 4 capítulos en la que distintas invitadas comparten sus
perspectivas sobre las relaciones entre el arte y la arquitectura.
Con la participación de la artista Marcela Sinclair, la curadora Alejandra Aguado,
la arquitecta Sol Juárez, la docente Agustina Villarejo y la estudiante Ona
Ballesteros Gravino proponemos un archivo colectivo y plural que ayude a repensar
los vínculos entre la educación, el arte y los espacios arquitectónicos.

Desafío: Imaginar flores

Te invitamos a desplegar tu imaginación para inventar flores. Pueden
tener pétalos de diferentes formas y colores, pero también pueden
tener rasgos humanos, como ojos o bocas. ¿Qué sentirán esas
flores? ¿Qué estarán pensando? ¿Te animás a dibujarlas? No te
olvides de compartir tus creaciones con nosotros etiquetando a las
redes del museo.

Desafío

Desafío: Armá tu propio verano

El verano puede estar repleto de sorpresas y momentos hermosos.
Te invitamos a dibujar y pintar aquellas cosas, actividades y personas
que te hacen disfrutar de esta estación del año. ¡No te olvides de
compartir tus resultados con nosotros etiquetándonos en las redes
sociales del museo!

Desafío