Entrelazados

De virus, de viajeros y de ciudades
Un café entre Mariano Llinás y Graciela Silvestri

Es sabido que fueron los más de 1.5 billones de traslados internacionales diarios que se realizaban en el mundo los que permitieron, entre otras cosas, que un microscópico virus se convirtiese en una temible pandemia. ¿Quién hubiese pensado que el viaje, la capacidad de moverse y transportarse, se convertiría en un pecado contemporáneo? En esta conversación, el cineasta Mariano Llinás y la historiadora de la arquitectura Graciela Silvestri comentarán historias de viajeros ilustres, de viajes fantásticos y de travesías históricas para desenredar de qué manera viaje, civilización, naturaleza, seguridad y peste se entrelazan y se piensan desde un escenario común: la ciudad. Pero, ¿de qué manera la pandemia crea una imaginación del porvenir por fuera de las ciudades?

      

Tomás Saraceno: El tiempo de las arañas

Video documental sobre las expediciones y los procesos de investigación y montaje de Tomás Saraceno para su exposición Tomás Saraceno: Cómo atrapar el universo en una telaraña que tuvo lugar en las salas del Moderno del 7 de abril de 2017 al 19 de marzo de 2018 y para los cuales trabajaron en colaboración los equipos del Studio Tomás Saraceno en Berlín, del Museo Moderno y del Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia en Buenos Aires, y las 7000 arañas sociales autóctonas parawixia bistriata, las cuales ingresaron a las salas del Museo unos 6 meses antes de comenzar la exposición.

A documentary video about the expeditions and research undertaken by Tomás Saraceno for his exhibition "Tomás Saraceno: How to Catch the Universe in a Spider Web" which was held at the Museo Moderno between 7 April, 2017 and 19 March, 2018, featuring teams from the Studio Tomás Saraceno in Berlin, the Museo Moderno and the Bernardino Rivadavia Museum of Natural Sciences in Buenos Aires, as well as 7000 Parawixia bistriata, social spiders native to Argentina who lived in the museum’s galleries for 6 months before the exhibition opened.

Te invitamos a conocer más de este proyecto en http://www.arachnophilia.net

Créditos del video: Realización: Maximiliano Laina. Dirección de fotografía: Alejandro Ortigueira. Edición: Gabriela Sorbi. Cámara: Alejandro Ortigueira, Maximiliano Laina, Adrián Lersch Krell, Tomás Saraceno, Severio Cantoni. Música: Martín Torres Manzur. Voz en off: Sofía Lemus.

El planeta como organismo único

Desde 1992, Florencia Bohtlingk se traslada cada año a la colonia La Flor para
metabolizarse en las entrañas de la selva misionera. Allí fue siguiendo el movimiento
de colonos de diversas nacionalidades; los cuerpos humanos que llegan desde el
interior de la selva para asentarse en nuevas zonas del mismo suelo. La boca del
Infierno
(2019) es el testimonio pictórico de ese movimiento, una obra que nos
enseña que en la frondosidad del monte absolutamente todo es vida y que toda esa
vida está inmersa en un mismo movimiento. Cada ser gira en torno de otro, como
la danza de un único cuerpo compuesto por miles de organismos. Dentro de ese
complejo ecosistema, la oleada trashumante tiene el color rojo de la tierra, adopta la
forma serpenteante del río o se mezcla con las familias de cotorras, monos y plantas.
Al entrar en el enmarañado verde del monte, donde todo se superpone y se
entrecruza, no existen jerarquías entre la figura y el fondo, solo escalas a partir de
las que es posible hacer foco. La inmensa pintura nos advierte que la selva no se
mira desde afuera, sino que se experimenta desde adentro, con un cuerpo que es
parte de otro cuerpo mayor, cambiante y formado por órganos interdependientes:
a veces demasiado abstracto, a veces confuso, por momentos en alta definición
y por otros, nuevamente camuflado.

La obra que elegimos para abrir esta semana despliega, al mismo tiempo y como un
único universo, la pertinente simbiosis entre lo social y lo natural. Si hay algo que
podemos aprender –o recordar– a partir de la crisis del nuevo coronavirus, es que
nuestra piel es tal vez más porosa, vasta y permeable de lo que creíamos. Hoy más
que nunca podemos entender claramente que la tierra es un organismo de
interdependencias y que el movimiento interespecies de los virus, la potencia de sus
mutaciones y su agresividad están relacionados directamente con el colapso climático,
el extractivismo, la agroindustria y todos los desequilibrios naturales causados por el
hombre en la era del capitaloceno. Si pensáramos la atmósfera como la última piel de
un único organismo tramado por interdependencias, cambiaríamos de escala nuestra
mirada y podríamos comenzar a entender que el ser humano está actuando como un
virus dentro de ese cuerpo, que le sube la temperatura a la tierra como si se tratase de
una fiebre, que quema el Amazonas como si hiciera colapsar sus pulmones. Las
metáforas bélicas del enemigo invisible, que limitan la amenaza a la de un agresor
externo, evaden una cuestión fundamental como lo son las causas socio-ambientales
de la pandemia provocadas por el hombre. Si pensáramos que el enemigo fuimos,
todo este tiempo, nosotros mismos, ¿podríamos acaso mejorar nuestro futuro
en el planeta?

Esta semana, desde el Museo Moderno proponemos pensar al ser humano sin
separarlo de la naturaleza: en la red de especies en la que estamos inmersos y en la

La boca del infierno

Florencia Bohtlingk (1966)
La boca del infierno, 2019
Acrílico y óleo sobre tela 
230 x 630 cm
Colección Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
(Adquisición Comité de Adquisiciones 2019)

         

necesidad de pensarnos como un organismo interdependiente. En estos días, muchxs
de nosotrxs vimos a través de las redes informáticas a una pareja de cóndores discutir
con un trío de caniches desde los ventanales de un rascacielos, cómo los guanacos
pasean por las playas de Puerto Pirámides o una familia de coipos toma la estación
de Tigre, cómo el ciervo de los pantanos se mueve sigiloso por un recreo abandonado
del río Capitán y a una enorme mariposa monarca entrar en un PH de Almagro e
irrumpir en una teleconferencia. En las últimas semanas estuvimos presenciando dos
caras de esta cuarentena: mientras los seres humanos del mundo nos quedamos en
nuestras casas, la naturaleza se revitaliza. Podemos asombrarnos tanto de la
velocidad con la que se recuperan ciertas especies silvestres, como de lo transparente
que se volvió el mal que les causamos al devastar los ecosistemas. ¿Cómo es hoy la
convivencia y cuáles son los límites éticos, jurídicos y biológicos entre la vida salvaje
y la civilización humana, entre los animales no humanos y los humanos? ¿Podríamos
aprovechar la pandemia para diseñar nuevas formas de estar juntxs?

                                                                                                                   Javier Villa
                                                                                                            Curador Senior

¡Gracias a todos los participantes!

Participantes

Fila 1: @titihoon, @cristina.siete, @bonnieparkerispink, @infantarte, @tomipomo, @durnzno, @ojosconpatas, @yaya_yuyu08, @quierovivirdelarte
Fila 2: @infantarte, @lean_guccione, @oribedelrocio, @chicosalarte, @ojosconpatas, @lean_guccione, @mi.guelangel9656, @til.cervantes, @samantha.enz
Fila 3: @tomipomo, @concepcioncovello, @frank.xarate, @oribedelrocio, @tekazthg, @clofont1983, @ornegrecco, @tekazthg, @preketeke
Fila 4: @clofont1983, @lavanoni, @arte.desde.la.cuna, @emiliobidegain, @camillesgram, @quierovivirdelarte, @tomipomo, @frank.xarate, @tiraboschilorena
Fila 5: @chicosalarte, @frank.xarate, @rara_avis_azul, @bonnieparkerispink, @paulaalbasetti, @letiprone, @obregonmarisa, @tekazthg, @belen_arte_