Reapertura

¡Reabrimos nuestras puertas y te estamos esperando con muchas propuestas y novedades!

RESERVA

Diana Aisenberg
Mística robótica en la economía de cristal

Para la reapertura del Museo Moderno, Diana Aisenberg realizó dos obras
específicamente concebidas para los espacios de circulación del museo. Zaguán
y besos
 es una gran instalación que asoma desde la puerta de ingreso, en la planta
baja. Una forma parecida a un portal recibe a los visitantes y transforma la frontera
física entre el adentro y el afuera del museo. Este zaguán filtra la luz que ingresa desde

   
  

el patio y la transforma en colores cálidos. También suena el roce de los hilos cuando
el viento los mueve: una vibración aguda, una llamada para los cuerpos. La segunda
intervención, Totema, en el primer piso del museo, es una entidad de cuatro ojos,
una presencia monumental que se alza entre las salas. Con ecos de deidad, vestida
de gala, libera corrientes de fuerza viva.   

Nicanor Aráoz: Sueño sólido
Visita guiada por la exposición
Cotelito
Vuelvo como un jardín después del invierno

Santiago Iturralde:  La pintura desnuda
Visita guiada virtual

Día de la Soberanía Nacional

Soberanía energética
Jorge Bayón

Jorge Bayon

  

  
  

No sabemos con certeza si esta Gran estación de servicio pintada por Bayón a lo
Edward Hopper era una YPF, pero podemos imaginar una soberanía energética
entregada una vez más a intereses foráneos, allá por 1982, año en que se creó la
obra. Si tuviéramos que invocar a una figura de la defensa de la soberanía nacional,
sería Enrique Mosconi (1877-1940), ingeniero civil de la Universidad de Buenos Aires
e ingeniero militar de la Academia Técnica de Prusia que fue el promotor
y organizador de la explotación integral del petróleo en la Argentina y primer director
general de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, desde 1922 hasta el golpe militar de
1930. Para Mosconi la soberanía y nacionalidad se construía con el trabajo de los
ciudadanos, los principales defensores del patrimonio argentino y sus riquezas
naturales. En su libro El petróleo argentino y la ruptura de los trusts petrolíferos inglés
y norteamericano, de 1929, expuso sus ideas centradas en una política de “puerta
cerrada” y monopolio estatal que, según su palabras, “terminará con la lucha entre
los trusts e YPF”.

Jorge Bayón, Gran estación de servicio, 1982, óleo sobre aglomerado, 59 x 82 cm.
Soberanía Nacional
Marta Minujín

Sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur
y los espacios marítimos e insulares correspondientes
Guerra de Malvinas

En 1982, Marta Minujín realizó el proyecto para una performance antropofágica,
Margaret Thatcher de Corned Beef. La figura de la primer ministro británica estaba
representada en una estructura metálica de 17 m de altura, fabricada con el mismo
material con que se la caracterizaba: la “Dama de hierro”. La imagen se completaba
montando sobre su exterior decenas de latas de corned beef [carne asada]
y contenía algodón en su interior para ser quemada luego de repartir al público la
carne envasada.

En 1982, la Argentina estaba gobernada por una dictadura bajo el mando del
teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri. Días antes del desembarco argentino
en Malvinas, el 2 de abril, el movimiento obrero había convocado una marcha hacia
la plaza de Mayo, donde se agolparon cincuenta mil personas que coreaban el lema
“paz, pan y trabajo”, entre insultos al dictador. El llamado patriótico a la recuperación
de las islas, ocupadas ilegalmente por el Reino Unido desde 1833, fue una clara
estrategia neutralizadora de cualquier reclamo popular. La Argentina sigue
ratificando su soberanía conforme al derecho internacional y afirmando que la
recuperación de las islas constituye un objetivo permanente e irrenunciable.

Marta Minujín, Margaret Thatcher de Corned Beef (proyecto), 1982, tinta sobre papel,
100 x 69 cm. Donación Asociación Argentina de Críticos de arte, 1988

Marta Minujín

Soberanía del arte latinoamericano
Ricardo Carpani

Carpani

   
  

Ricardo Carpani desarrolló una iconografía que toma al obrero como protagonista.
Participó del Movimiento Espartaco y luego se relacionó con los sindicatos, realizando
murales, diseño gráfico, afiches, talleres, publicaciones obreras y militantes, además
de una profusa producción escrita y una activa participación política en espacios
cercanos a la izquierda nacional y el peronismo revolucionario.

Uno de sus intereses centrales era el debate que se daba sobre la oposición entre un
arte latinoamericano soberano y popular o uno dependiente y colonizado. Carpani
diría: “¿Por qué, si son las masas quienes cotidianamente elaboran con su lucha
política descolonizadora nuestra cultura nacional, no habrán de ser ellas mismas las
encargadas de objetivar en imágenes esa su cultura? ¿Por qué dicha tarea debe
necesariamente correr por cuenta exclusiva de especialistas (los artistas) formados
como tales al margen de ese proceso en las colonizadas academias y círculos del
propio sistema que las masas con su lucha intentan destruir y superar?”

Ricardo Carpani, Arte y militancia, Buenos Aires, Ediciones Continente/ Peña Lillo,
2010, p. 82.

Ricardo Carpani (1930-1997), Manifestación, sin fecha, calcografía aguafuerte,
40, 5 x 49,5 cm. Edición 14 de 75

Mildred Burton: Fauna del país

Contaba Mildred Burton que su padre volaba con gallinas bajo el brazo desde el techo
de su casa, que su hijo nadaba con cocodrilos, que en plena ciudad de Buenos Aires
había chocado contra un animal gigante y que su abuela había ahorcado al gato de
su infancia.
Más allá de lo verídico o verosímil de estas historias, la vida y la obra de Mildred Burton
siempre estuvieron repletas de una presencia inquietante de los animales. Ya sea
agazapados detrás de la forma humana, en armónica convivencia, o reptando
amenazantes dentro nuestro, las obras de Burton traen del pasado moderno un debate
entre cultura y naturaleza que aún nos perturba en pleno siglo XXI. Las imágenes
mutantes de Burton vuelven a confirmar la debilidad de las fronteras construidas entre
el animal humano y los otros animales. Sin embargo Mildred no entendía la potencia de
estos préstamos como un vínculo puramente tierno y pacífico. Por el contrario, sus
imágenes cargan con distintas dosis de ironía, crueldad y fantasía, y en esa combinación
produjo una lectura del país que le tocó vivir.

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